domingo, 29 de marzo de 2009
miércoles, 25 de marzo de 2009
Pena de muerte.
En 2008 se tuvo noticia de que al menos 2.390 personas habían sido ejecutadas en 25 países y al menos 8.864 habían sido condenadas a muerte en 52 países del mundo.
Entre los métodos utilizados para ejecutar a personas en 2008 se encontraban la decapitación, la electrocución, el ahorcamiento, la inyección letal, el arma de fuego y la lapidación.
Siguiendo la tendencia de años anteriores, en 2008 China, Irán, Arabia Saudí, Pakistán y Estados Unidos de América fueron los cinco Estados con la cifra más elevada de ejecuciones.
Entre los cinco sumaban un 93 por ciento de las ejecuciones del mundo.
En algunos Estados, el uso de la pena de muerte estaba rodeado de secretismo. En China, Bielorrusia, Mongolia y Corea del Norte las ejecuciones se llevaban a cabo en secreto o sin transparencia.
En total, 59 países mantienen la pena de muerte. Más de dos tercios de los países del mundo han abolido ya la pena de muerte en la ley o en la práctica (Estados abolicionistas).
Estados abolicionistas en la ley o en la práctica:
Abolicionistas para todos los delitos: 92
Abolicionistas sólo para los delitos comunes: 10
Abolicionistas en la práctica: 36
Total de abolicionistas en la ley o en la práctica: 138
Los siguientes países llevaron a cabo ejecuciones en 2008:
China (al menos 1.718),
Irán (al menos 346),
Arabia Saudí (al menos 102),
Estados Unidos (37),
Pakistán (al menos 36),
Irak (al menos 34),
Vietnam (al menos 19),
Afganistán (al menos 17),
Corea del Norte (al menos 15),
Japón (15),
Yemen (al menos 13),
Indonesia (10),
Libia (al menos 8),
Bangladesh (5),
Bielorrusia (4),
Egipto (al menos 2),
Malaisia (al menos 1),
Mongolia (al menos 1),
Sudán (al menos 1),
Siria (al menos 1),
Emiratos Árabes Unidos (al menos 1),
Bahréin (1), Botsuana (1),
Singapur (al menos 1)
y San Cristóbal y Nieves (1).
Sin embargo, a pesar de que está abolida,
Fuente: Amnistía Internacional.
jueves, 19 de marzo de 2009
Humanización.
Ratzinger dijo que el sida "no se puede resolver con eslóganes publicitarios ni con la distribución de preservativos", y que éstos, "al contrario, sólo aumentan los problemas". "La única vía eficaz para luchar contra la epidemia es la humanización de la sexualidad", añadió, "una renovación espiritual", destinada "a sufrir con los sufrientes".
Toda la razón tiene el Papa. El sida no se puede resolver con el preservativo. Si así fuera, fornicaríamos, con condón claro, con los infectados e infectadas y, con tamaño acto solidario, lograríamos curarles de tan maligna enfermedad. Por tanto, el preservativo no cura. ¡A enterarse, ateos!
Humanizar la sexualidad es la solución, dice el Pontífice y no le falta razón. Que satisfacción da el saber que el máximo representante de Dios en la tierra –el que mejor interpreta sus mensajes divinos- nos transmite la idea de que follemos “humanamente”, o sea, como la mayoría de los animales, únicamente para reproducirnos.
En África se creen que empleando el preservativo y teniendo acceso a los fármacos como en Occidente van a controlar la epidemia. Ingenuos. Aquí lo que hacemos es seguir los consejos del representante divino: nos renovamos espiritualmente, sufrimos con los sufrientes y, por supuesto, nos abstenemos sexualmente.
miércoles, 11 de marzo de 2009
sábado, 28 de febrero de 2009
El último asedio.
La guerra de Bosnia-Herzegovina es parte incuestionable de mi vida profesional y personal. He trabajado en decenas de escenarios bélicos, pero pocos me han marcado tanto como los desastres ocurridos en el patio trasero de
Allí aprendí que la guerra no se puede contar. El horror es inimaginable para quien no lo ha vivido.
Dos millones y medio de habitantes (60 % de la población total) tuvieron que abandonar sus casas víctimas de la limpieza étnica. La mitad sigue viviendo fuera de las fronteras de Bosnia-Herzegovina o mantiene el estatus de desplazado interno.
250.000 bosnios fueron asesinados, de lo que 16.000 eran menores de edad. Sólo en Sarajevo murieron 1.601 niños. Hay más de 25.000 menores huérfanos de padre o madre en todo el país.
Los más optimistas afirman que la ciudad no ha perdido su espíritu cosmopolita mientras los pesimistas creen que se ha disuelto en el desamparo de la posguerra. Pero casi todos claman contra los europeos: “Nos traicionaron durante la guerra y nos han abandonado después de los acuerdos de paz”.
Hay algo que han hecho todos los ciudadanos: arreglas sus tumbas.
Durante la guerra los entierros eran cortos y peligrosos. Los artilleros disparaban contra los cementerios.
Los muertos eran enterrados en fosas uniformes.
Gervasio Sánchez.
Exposición en el Centro de Historia de Zaragoza.