lunes, 17 de febrero de 2020
sábado, 15 de febrero de 2020
Huelga de la plantilla de Parques y Jardines de Zaragoza
LA IRONÍA DE LOS
HUELGUISTAS
Señores directivos, ustedes tienen
una responsabilidad poco valorada. Les
odian y les critican porque no entienden su trabajo. ¿Qué sería de la compañía,
en la cual ellos también trabajan, sin su talante negociador? ¿Comprenden estos
huelguistas lo que le cuesta mantener a la empresa su ínfimo beneficio? ¿Son capaces
de tener algo de empatía? ¿Creerán fácil gestionar, por una parte, lo que se
recibe del ayuntamiento, en estos años el 40% más por estar la contrata vencida
y, por otra, con el pago de unas nóminas tipo ejecutivo? Es duro ser
incomprendido y más cuando se intenta, por todos los medios legales y morales,
que doscientos cincuenta trabajadores dejen de sufrir los efectos de una huelga.
Ustedes intentan convencerles y cambiar, por su bien, su actitud y los muy
desagradecidos no les hacen caso. Estos
jardineros sabrán de cortar el césped y podar árboles, pero en cuanto a las
cuentas y balances contables deberían dejar a los profesionales como ustedes. ¡Qué
sabrán ellos de IPC, poder adquisitivo y demás términos económicos! Jardinero a
tus jardines.
Son ambiciosas estas jardineras de
Zaragoza. No contentas con tener un trabajo,
tienen la utópica pretensión de mejorar sus condiciones laborales y sus
altísimos salarios. ¿Tendrá constancia alguna vez la ciudadanía de sus
privilegios? Y ustedes intentan a través de los medios de comunicación mostrarlo,
pero esos medios hacen mucho más caso a la clase trabajadora. ¡Qué impotencia
deben sentir!
Ustedes van con mucha prisa para que doscientas
cincuenta familias no tengan la incertidumbre de hasta dónde pueden estirar sus
fabulosas reservas bancarias. Intentan, por todos medios conciliadores, evitar
la disminución de sus cuentas en paraísos fiscales. Son veintiséis días de
huelga absurdos que podrían acabarse si aceptasen sus generosas ofertas.
No hagan caso a El Roto cuando escribió
en una viñeta: Los españoles nos entendemos gracias a la incomprensión. Con los Jardineros en Lucha, y además armados
con sus chalecos amarillos y trompetillas, no hay manera de entenderse. ¡Acepten
sus pretensiones y que se fastidien! No son capaces de reconocer lo más
conveniente para ellos. Pero para el próximo convenio que no cuenten con su
inestimable sabiduría y, sobre todo, con su comprensión.
La ironía es un arma de doble filo,
si no se conoce al que la emplea se le puede volver en su contra. Es una falta de
respeto no acudir a negociar cuando unos trabajadores están de huelga con el
propósito de mejorar sus condiciones laborales y mejorar el servicio. Ellos no
están por placer recorriendo las calles para hacerse oír. Es legítimo y legal.
Y tienen, como único objetivo, volver cuanto antes a su trabajo. Ven, señores
directivos, este párrafo no tiene nada de ironía. Jardineros en Lucha también
la emplean como herramienta reivindicativa. Es lo que tiene la inteligencia.
lunes, 3 de febrero de 2020
El tablero
Una jardinera colgó en las redes una
fotografía de un peón empujando al rey en un tablero de ajedrez como alegoría
de que el más débil va a vencer al más fuerte en la actual huelga de la
plantilla de Parques y Jardines de Zaragoza.
Está bien infundirse ánimos mutuamente ante conflictos que tanto
desgastan a los trabajadores. Quizá en esta ocasión consigan, al menos, mejorar
sus reivindicaciones.
El fuerte, hasta ahora, siempre ha
ganado. En todos los años que lleva la empresa actual prestando el servicio del
mantenimiento de los parques y jardines de Zaragoza, no ha concedido ni un céntimo
a los trabajadores ni una mejora en el servicio. Y solo por la resistencia de
la plantilla no se han visto mermados todavía más sus sueldos y condiciones
laborales. Recuerden la bajada del 21%, que se quedó en el 5% después de una
huelga de un mes, y ahora dos años sin convenio y sin incremento, si quiera,
del IPC; llevando, como protesta por ello, quince días de huelga.
Señores y señoras contribuyentes,
sepan ustedes que, mientras tanto y en todos estos años, la empresa
intermediaria del servicio no ha dejado de ganar dinero. Y ahora, que está en
reconocimiento de obligaciones, todavía más. Todo legal, se supone. Pero quizá
ese beneficio debería revertir en la ciudad de alguna manera: mejora del
servicio, acceso de la mujer al trabajo, reinserción laboral, etc. Y no,
únicamente, a engrosar los beneficios globales de la compañía.
Cuando una empresa hace alegaciones a
una adjudicación, por no conseguir el contrato, será que le interesa seguir
realizando el servicio. Está en su derecho, por supuesto. Como también está en
su derecho el trabajador a reclamar lo que es suyo.
Al fuerte no le hace falta ayuda,
pero oye, si le llega tampoco le viene mal, menos energía gasta para conseguir
sus objetivos. Ahí están los poderes públicos, los cuales tienen que velar por
el bien de todos los ciudadanos, incluyendo a los trabajadores de las contratas
que también pagan sus impuestos, prestando esa ayudica a la empresa. Costándole
más al débil salir del conflicto. El por qué el débil no es el fuerte, pudiendo
serlo, también debería ser motivo de reflexión.
Si se ponen trabas al avance de los peones
mediante su división, éstos no podrán ni siquiera intentar tambalear al rey. Y
en esa están los Jardineros en Lucha; jugando la partida honestamente
respetando las reglas del juego pese a las intenciones del Ayuntamiento de
cambiar el tablero.
domingo, 19 de enero de 2020
viernes, 10 de enero de 2020
martes, 7 de enero de 2020
viernes, 3 de enero de 2020
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